CAMPO DE ACCIÓN

En primer lugar, podemos dividir las diversas manifestaciones pseudocientíficas en función de su campo de acción. Con esto nos referimos al tipo de naturaleza donde focaliza la acción la pseudociencia. Existen diversos campos de acción como son (1) las teorías; (2) las terapias; (3) los poderes y los dones; (4) los fenómenos; (5) y los productos.

Teorías

El campo de acción de las teorías es de naturaleza intelectual. Las teorías son construcciones intelectuales que permiten explicar una serie de fenómenos del mundo real. En esta categoría se pueden incluir las visiones particulares sobre el mundo (o parte de él) de ciertos individuos y/o colectivos que afectan a su forma de relacionarse con su entorno.

Las teorías pseudocientíficas son construcciones intelectuales que permiten desarrollar y comercializar aplicaciones prácticas en algunos casos, pero no necesariamente. Por ejemplo, la creencia, mantenida todavía a día de hoy de una pequeña comunidad de que la Tierra es un planeta plano, no tiene ninguna aplicación práctica (ya sea en forma de productos o terapias). Sin embargo, la creencia de que el agua posee la capacidad de almacenar datos y generar una memoria a largo plazo, deriva en practicas pseudocientíficas como la homeopatía.

Terapias

Las terapias tienen el cuerpo humano como campo de acción principal. Una terapia es un conjunto de procedimientos con finalidad de diagnóstico, curación, reparación o paliativo. El conjunto de terapias llamadas ‘alternativas’ se conoce como ‘medicina integradora’ o CAM (Complementary and alternative medicine). Sus defensores menos radicales se consideran partidarios de combinar dichas terapias con las terapias científicas a modo de soporte o paliativo. En cambio, los practicantes más agresivos defienden su uso y su validez como métodos eficientes por sí mismos que pueden sustituir, e incluso mejorar, las terapias médicas y sanitarias convencionales.

La mayoría de estas terapias son la aplicación práctica de una teoría, hecho que establece puntos de contacto transversales entre campos de acción.

Poderes y dones

Los poderes y los dones operan en campos de acción de naturaleza extrasensorial. Para poder llevar a término ciertas prácticas pseudocientíficas (como la curación remota, la lectura del aura o la imposición de manos) sus practicantes suelen atribuirse un cierto poder o don.

El origen de estos poderes o dones puede ser múltiple y variado, aunque siempre está rodeado de un halo de misterio sobrenatural o místico. De hecho, los más comunes suelen atribuirse a un origen divino, a una generación espontáneo o habilidad innata. Sin embargo, aunque estos poderes o dones difieren entre ellos según la finalidad del practicante, siempre que se ha puesto a prueba a alguno de estos autoproclamados súper hombres en entornos controlados, han fracasado en su intento de demostrar sus capacidades.

Fenómenos

Por último, entendemos los fenómenos, no como la manifestación de un hecho, sino como las decodificaciones interpretativas de hechos. Por lo tanto, operan en un campo de acción puramente mental. La pseudociencia puede entenderse como una respuesta falsa a un suceso para el cual la mayoría de ocasiones la ciencia no tiene una explicación satisfactoria o concluyente.

Los fenómenos son simplemente sucesos que los seres humanos intentamos comprender. Por lo tanto, ningún fenómeno en sí mismo puede ser considerado pseudocientífico por sí mismo; en cambio, su interpretación o explicación es lo que hace que ese fenómeno entre en la categoría de pseudociencia. Por ejemplo, unas luces en el cielo, de madrugada, no constituye un fenómeno pseudocientífico. Sin embargo, la explicación de la existencia de las luces a partir de un discurso que las relacione con vida extraterrestre que visita nuestro planeta sí.

Es importante aclarar que, en estos casos, la ciencia no niega la posibilidad de la existencia de ciertas explicaciones alternativas, simplemente declara que no existe ninguna prueba por el momento que permita sostener determinadas proposiciones.

Productos

De la misma manera que las terapias, los productos son formas de aplicar determinadas construcciones teóricas, sin embargo, podemos diferenciarlas debido a que estos operan principalmente dentro de un campo de acción puramente económico.

Las diferentes pseudociencias pueden generar toda una serie de productos comercializables. Muchos de estos productos cuentan con una gran red de distribución bajo la marca de compañías perfectamente legales, se publicitan a través de campañas de publicidad impulsadas por los medios de comunicación y se encuentran en puntos de venta totalmente accesibles para el gran público.

En consecuencia, podemos decir que la pseudociencia, independientemente de sus esfuerzos por infiltrarse en el cuerpo social, cuenta con la colaboración directa de un gran sector de la sociedad que la utiliza para enriquecerse mostrando una carencia de escrúpulos alarmante. Además, existe otra colaboración pasiva en forma de permisividad por parte de los poderes ejecutivos y judiciales del estado que deberían esforzarse en impedir la proliferación de las pseudociencias.

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