DEFINICIÓN DE PSEUDOCIENCIA

Uno de los problemas fundamentales a la hora de enfrentarnos
a la pseudociencia es la confusión terminológica y conceptual que rodea al término

Etimología del término

Esbozar una definición del término ‘pseudociencia’ puede parecer a priori una tarea relativamente fácil, debido a que intuitivamente puede ser entendido como ‘algo que no es ciencia del todo’, ‘algo que no es ciencia exactamente’, o ‘algo que no es ciencia, aunque pueda o pretenda parecerlo’. En palabras de Michael Shermer, la pseudociencia es “cualquier declaración presentada con la intención de parecer científica aunque carezca de plausibilidad y de evidencias que le den soporte”.

Etimológicamente, la palabra ‘pseudociencia’ está formada por la raíz griega ‘pseudo’, que significa ‘falso’, y la palabra latina ‘scienta’, que significa conocimiento. Por lo tanto, pseudociencia puede entenderse como falso conocimiento. El sentido peyorativo es claro en la formación de la palabra, que se refiere ‘al conjunto de prácticas que no son dignas de llamarse científicas’.

El principal obstáculo que se presenta a la hora de combatir la pseudociencia es la incomprensión a nivel global y específico del fenómeno. La pseudociencia, como construcción teórica, funciona a modo de paraguas conceptual que engloba toda una serie de prácticas, disciplinas, productos, fenómenos y poderes, muy diferentes entre sí. Su carácter polifacético y difuso, difícil de ser sistematizado por un ámbito de estudio, facilita su permanencia y expansión en el tejido social.

Para facilitar la comprensión del concepto a partir de sus diversas manifestaciones hemos creado una taxonomía de la pseudociencia que permita su clasificación y estudio. La taxonomía, en su sentido más general, es la ciencia de la clasificación. Por otro lado, la pseudociencia es un ámbito que precisamente destaca por su evidente carencia de características científicas. Para poder realizar esta taxonomía, hemos propuesto cuatro tipificaciones de la pseudociencina como son (1) campos de acción; (2) grado de peligrosidad; (3) estatus social; y (4) familias y subfamilias.

En última instancia, muchas de ellas prometen lo mismo: paz interior, mejora de la salud y conexión con planos superiores de existencia y conocimiento. Cuando nos encontramos con esta ambición expansiva hemos optado por clasificar una determinada pseudociencia en función de su característica principal y obviar sus conexiones con otras familias.

Concepto negativo

Epistemológicamente, el término pseudociencia remite en primera instancia al término ciencia, al tratarse de un concepto negativo, lo que nos hace entrar en el asunto de la definición de la ciencia y de su criterio de demarcación. Si bien no existe un acuerdo general sobre el concepto de ciencia ni su método, tal y como asumen autores como Chalmers o Ziman, los filósofos de la ciencia y los científicos parecen haber llegado a un consenso para atribuir a la ciencia determinadas características básicas. 

Pese a que la existencia de un método científico universal como productor de conocimiento fiable es objeto de debate entre los especialistas, una serie de características han llegado a ser consensuadas y aceptadas como propias de la ciencia. La ciencia es, entre otras cosas, objetiva (no depende de sujeto investigador), replicable (varios investigadores utilizando el mismo método y en las mismas condiciones han de obtener los mismos resultados), falsable (ha de poder ser contrastada), o factual (derivada de los hechos).

La pseudociencia, entonces, puede ser considerada simplemente como todas aquellas manifestaciones que falsamente pretenden producir conocimiento científico sin cumplir las características comúnmente asociadas a la ciencia.

Definición propuesta

Proponemos una definición que refleje la naturaleza pseudocientífica derivada de la caracterización negativa de la ciencia. Así, se puede entender la pseudociencia como:

(1) el conjunto de prácticas que intentan apoderarse del status y el método científico (2) mediante la exposición de unos resultados aislados, no demostrables, puramente subjetivos o inútiles, (3) obtenidos de manera acrítica, no sistemática, interesada e imprecisa, (4) para generar un conocimiento no acumulable ni válido científicamente, y que (5) opera en ámbitos donde la ciencia no llega o donde no ha ofrecido resultados satisfactorios y (6) suele ser hábil en el manejo de los medios de comunicación y en el manejo de las emociones del gran público.

Sin embargo, y como hemos dicho, una definición genérica no es suficiente debido al carácter diverso de sus manifestaciones. Para ello, es necesario una tipificación taxonómica de la pseudociencia que muestre todas sus facetas y riesgos.

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